
La guía definitiva para la modernización de sistemas legacy con IA
Introducción
Las aplicaciones modernas ya no son únicamente el resultado del código desarrollado internamente por un equipo de ingeniería. Una aplicación empresarial puede combinar código propio, cientos de componentes de código abierto, servicios de terceros, infraestructura cloud y un número creciente de APIs que conectan aplicaciones, usuarios y sistemas internos.
Esta evolución ha permitido acelerar el desarrollo y ofrecer nuevos servicios digitales, pero también ha ampliado la superficie de ataque. Una vulnerabilidad puede encontrarse en el código que desarrolla una organización, en una dependencia de código abierto utilizada por ese código o en una API que expone funcionalidades y datos al exterior.
El reto, por tanto, no consiste únicamente en detectar vulnerabilidades. Las organizaciones necesitan comprender dónde se encuentran sus riesgos, determinar cuáles requieren atención prioritaria y proporcionar a los equipos de desarrollo información suficiente para corregirlos antes de que lleguen a producción.
En este contexto, tres capacidades desempeñan un papel fundamental:
- SAST (Static Application Security Testing): permite analizar el código fuente para identificar vulnerabilidades y otros problemas de seguridad durante el desarrollo.
- SCA (Software Composition Analysis): permite conocer los componentes de terceros y de código abierto utilizados por una aplicación, así como los riesgos de seguridad y licenciamiento asociados.
- API Security: permite identificar y gestionar los riesgos específicos de las interfaces que conectan aplicaciones y servicios.
Estas capacidades responden a preguntas diferentes, pero complementarias. SAST ayuda a responder “¿qué problemas existen en el código que hemos desarrollado?”; SCA, “¿qué riesgos introducen los componentes que utilizamos?”; y API Security, “¿qué riesgos existen en las interfaces que exponen nuestra aplicación?”.
La importancia de esta visión integral se hace especialmente evidente en las arquitecturas actuales. OWASP señala que las APIs son un componente fundamental de las aplicaciones web, móviles, SaaS, IoT y arquitecturas basadas en microservicios, y que su exposición de lógica de negocio y datos sensibles las convierte en un objetivo relevante para los atacantes.
La respuesta no debería ser añadir herramientas aisladas para cada problema, sino construir un proceso en el que los distintos hallazgos puedan analizarse dentro de un mismo contexto de riesgo. Checkmarx One plantea precisamente este enfoque al integrar capacidades de SAST, SCA y API Security dentro de una plataforma de seguridad de aplicaciones. La documentación actual de Checkmarx también muestra que estos tipos de resultados pueden gestionarse conjuntamente dentro de Checkmarx One.
Este whitepaper presenta, de forma progresiva, cómo pasar de la identificación de una vulnerabilidad a su remediación, utilizando SAST, SCA y API Security como piezas complementarias de una estrategia de AppSec. El objetivo no es únicamente explicar qué hace cada tecnología, sino mostrar cómo encajan entre sí y cómo pueden ayudar a transformar la seguridad de una actividad reactiva en un proceso continuo integrado en el ciclo de desarrollo.
