Una aseguradora de salud y red hospitalaria en Latinoamérica procesaba cada mes decenas de miles de documentos, como órdenes médicas, facturas e informes, mediante digitación manual.
Su centro de contacto atendía un alto volumen de interacciones, en su mayoría consultas repetitivas sobre coberturas, citas y autorizaciones, y el personal clínico dedicaba mucho tiempo a revisar historias clínicas extensas.
La organización quería aprovechar la inteligencia artificial generativa, pero en salud una respuesta incorrecta no es un error menor: es un riesgo clínico y regulatorio.
Para enfrentar este desafío, la institución trabajó con Rootstack para diseñar e implementar una plataforma de IA con recuperación de conocimiento controlada, guardrails clínicos y supervisión humana.
Una aseguradora de salud y red hospitalaria en Latinoamérica procesaba cada mes decenas de miles de documentos, como órdenes médicas, facturas e informes, mediante digitación manual.
Su centro de contacto atendía un alto volumen de interacciones, en su mayoría consultas repetitivas sobre coberturas, citas y autorizaciones, y el personal clínico dedicaba mucho tiempo a revisar historias clínicas extensas.
La organización quería aprovechar la inteligencia artificial generativa, pero en salud una respuesta incorrecta no es un error menor: es un riesgo clínico y regulatorio.
Para enfrentar este desafío, la institución trabajó con Rootstack para diseñar e implementar una plataforma de IA con recuperación de conocimiento controlada, guardrails clínicos y supervisión humana.